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La bella sordomuda que estremeció al jurado en el Reinado Nacional del Bambuco.

Mayo 25 de 2003
EL TIEMPO
Viviana García, la bella sordomuda que estremeció al jurado en el Reinado Nacional del Bambuco.


Sus limitaciones no fueron obstáculo para que bailara mejor que ninguna y se coronara el sábado por la noche como la representante de Neiva en el tradicional certamen regional.

Viviana, de 19 años, reprresentó a la Fundación para el Desarrollo Integral del Discapacitado (Fundeid).

Esta bella mujer hizo erizar a los asistentes al coliseo cubierto Álvaro Sánchez Silva con su manera de interpretar el Sanjuanero Huilense, que baila al sentir en su piel las vibraciones de la música.

Su preparación comenzó hace seis meses de la mano de Maribeth Díaz, directora ejecutiva de Fundeid y Alberto Barón, quien además de su parejo de baile es su asesor y maquillador.

Además cuenta con la ayuda de tres compañeras de la Normal Superior de Neiva, donde estudia Pedagogía, las que se turnan para servirle de intérprete con periodistas, funcionarios, amigos y hasta curiosos que quieren hablar con la nueva reina.

Y como toda soberana, Viviana tuvo que someterse a extenuantes jornadas en el gimnasio, ensayos del baile y asesorías para que conociera cómo enfrentar a los periodistas y al público en almuerzos, desfiles y presentaciones.

Como virreina fue elegida Katherine Salazar, representante de la Universidad Surcolombiana (Usco) y como princesa Ivonne Paola Bermúdez, representante de Fenalco Huila.

Adriana Palacio Garcés
Fuente periodico EL TIEMPO.
NEIVA
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Viviana García Quintero, representante de Neiva al Reinado Departamental del Bambuco.
Martín García / EL TIEMPO

REINA / ESTUDIA PARA SER PROFESORA DE SORDOS
Viviana, una mujer con sentidos


La representante de Neiva peleará el sábado la corona de soberana departamental del bambuco del Huila. Se comunica por señas y sabe qué pasa en el planeta porque es una lectora voraz.

Le molestó el ensayo. Viviana no "oía" la música. Miró a su parejo, gesticuló. Iván Mauricio, el profesor, no se inmutó. "Primero así, por los pasos", le dijo. Los pasos del bambuco son ocho. Se les conoce también como figuras e incluyen invitación, ronda y ochos, entre otros.

"Me sentía rara", dice con señas. Y a través de Marjorie, su intérprete, sigue contestando. "Me pregunté a qué horas empezaba a 'sonar' la música, para saber qué hacer", sigue.

La música sonó cuando el parejo-profesor se convenció de que Viviana García Quintero tenía donaire y coquetería, sabía sonreír y bailaba con elegancia. La belleza estaba ahí: en sus más de 1,80 metros de estatura, en su mirada y en su sonrisa.

Y Viviana entendió que para bailar el bambuco no bastaba con saberse los pasos. Entonces, recordó su infancia, un día de cumpleaños de su papá cuando desde su mundo de silencio vio a las personas moverse, dar volteretas, ir y venir con sus pies pero sin dirigirse a un punto determinado... Era raro.

Entonces, en el piso sintió unos golpes extraños, diferentes, y hasta su cerebro llegó esa sensación. Alguien le dijo que eso se llamaba bailar. Y decidió que quería aprender. Practicó, sin música primero y luego con música. Conoció la diferencia.

Y aunque usted -que tiene sus cinco sentidos- no lo crea, a saber que lo que suena tiene nombres: salsa, vallenato, merengue, cumbia, porro. Y, por supuesto, bambuco. Reina por convicción

Hace tres semanas, Viviana fue elegida representante por Neiva al Reinado Departamental del Bambuco. Desde niña quiso ser reina. Marjorie la traduce: "Decidí que llegaría algún día a ser escogida y que no oír no iba a ser una limitación para eso".

'La limitación no existe'

Para sus padres fue duro enterarse de que su hija mayor no oía absolutamente nada. A los médicos que la vieron, les dijeron que la niña nunca se había golpeado, que no había tenido ningún accidente, que ellos la cuidaban muy bien.

El diagnóstico médico fue sordera profunda de nacimiento. Y no era culpa de nadie. Pensaron en su futuro y en que en Neiva no había, en 1986 (Viviana nació en 1983), un sitio para tratarla.

No hubo de otra. En 1988 la pusieron a estudiar en un colegio de oyentes. Aprendió a hablar español. Después abrieron un colegio para niños con problemas auditivos y empezó a ir por las tardes. "Me integré bien a los dos mundos", traduce Marjorie.

Cuando terminó el colegio ingresó a la Normal Superior de Neiva, donde estudia pedagogía. La reina quiere ser profesora de no oyentes para afianzarles que no son distintos. "Y que la limitación no existe".

Por eso, por su piel entra la música. Y cuando toca algo, ese algo le transmite información.

Su mirada, además, siempre está escrutando. "Ver es fundamental para adquirir información. Desmenuzo los detalles". Y lee. La reina es una lectora voraz.

"Es muy difícil entender las noticias porque no hay traducción. Todos los días leo los periódicos y para saber cómo ha sido el mundo y porqué hoy es así, mis libros preferidos son los de historia".

La reina tiene dos hermanos y una vida familiar normal. "Mis papás son bastante buenos gesticulando. Luz Ángela, mi hermana menor, sabe el lenguaje de señas. Ramón, mi otro hermano, todo me lo dice con payasadas".

Y si no gana el reinado departamental, no importa. Ya fue elegida por sus aptitudes Sin embargo, con su nuevo parejo, Alberto Barón, está ensayando para alzarse con el título que le permita ir al Reinado Nacional.

Mientras tanto, está pendiente de que nada se queme en la cocina. No oye, pero su olfato le permite saber, antes que cualquier otra persona, si el calor de la estufa es excesivo.

Y, faltaba más, la reina tiene un sentido del gusto perfecto. Por eso, nada debe tener un sabor de más o de menos.

OLGA LUCÍA MARTINEZ ANTE
Redactora de EL TIEMPO.

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