En el Colegio Colombia no existen las diferencias.

Niños, ejemplo de superación.
Octubre 05 de 2002.


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Los menores del aula de apoyo ven desde el preescolar hasta el quinto de primaria. En este tiempo se preparan para llegar al bachillerato en un aula regular.
La institución educativa tiene un aula de apoyo. En total, 28 menores que padecen diferentes discapacidades tejen sus sueños de llegar a ser bachilleres.

Santiago Guzmán es un pequeño de 8 años de edad, que padece, sordera de nacimiento y por esto sus padres pensaban que jamás podría entrar a estudiar.
Para ellos el niño era un ser diferente, que por más que intentara no podría llegar a leer y a escribir, por eso cuando tuvo la edad en la que todos los niños entran al colegio, lo ingresaron a un instituto donde sólo le enseñaban a jugar con los otros compañeros.
A diferencia de lo que sus padres pensaban, Santiago es un niño que siempre demostró su interés por querer leer sus cuentos y hasta hacía el intento de coger el lápiz para escribir. Hecho que los motivó a buscar un lugar donde pudiera estudiar como los demás niños.
Así que llegaron al Colegio Colombia, una institución de educación regular que cuenta con un aula de apoyo para menores que padecen síndrome de down, sordera, problemas de comportamiento, microcefalia e hidrocefalia.


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Estos estudiantes se caracterizan por ser juiciosos, ordenados y dedicados en sus ta-reas. Ellos son ejemplo de superación.

Bajo la tutoría de Marisol Escobar, 28 pequeños inician su proceso de socialización para empezar sus estudios de preescolar y primaria.

"Muchos de los niños que nos llegan nunca han estado en un colegio y por lo tanto no saben ni coger el lápiz. Aquí ellos no vienen a jugar, sino a aprender. Los preparamos, no importa el tiempo, para que pasen al bachillerato y vean clases en un aula regular", explicó Marisol.

El pequeño Santiago, en el mes que lleva en este colegio, ya sabe coger el lápiz y ya está haciendo sus primeras planas. Igualmente, ya distingue algunos colores y cuenta hasta diez.

Por lo que demuestra, para él esta es una experiencia maravillosa ya que, según su profesora, ahora habla más claro y cada día muestra un gran avance en su aprendizaje.

En un solo salón están todos los niños desde preescolar hasta quinto de primaria.

Según las directivas del plantel, no los han separado por grupos pues reciben una educación personalizada y hay pequeños que pueden estar dos y tres años en un solo grado de primaria.

"Dependiendo del problema que padezca cada niño, asimismo será el tiempo requerido para su progreso.

Ellos son personas muy especiales que diariamente se esfuerzan por superar sus limitaciones y avanzar en sus grados de escolaridad, pues la meta de todos es llegar al bachillerato y compartir salón con los compañeros, entre comillas normales", dijo la profesora Escobar.

Así es como Santiago y sus demás amigos de salón, diariamente llegan a sus clases a las 7:00 a.m. y con cuaderno en mano le muestran a la profesora la tarea que hicieron en casa.

A media mañana el timbre suena para salir al primer recreo y esa es la hora preferida por todos, pues es cuando tienen la oportunidad de compartir con los alumnos de los otros grados.

"Los alumnos son muy cariñosos y respetuosos con los niños del aula de apoyo. Los cuidan, juegan con ellos y hasta les gastan en la tienda. Aquí no se ven marcadas las diferencias, pues todos saben que son iguales y que tienen los mismos derechos", señaló Sandra Patricia Sarria, propietaria del Colegio Colombia.

De otra parte y como ejemplo de que los niños del aula de apoyo sí tienen las capacidades para llegar al bachillerato, en este año cuatro de ellos entraron a primero de bachillerato.

Michael, Paula, Stefanie y Juan David cumplieron su sueño de estar en un aula regular. Ellos son niños con problemas de sordera y discapacidad intelectiva, que hoy han superado sus limitaciones y ven cada vez más cerca el día de su graduación.

Estos pequeños, con su inocencia y con sus deseos de salir adelante, demuestran que no hay nada imposible de lograr, pese a sus limitaciones.

Fuente El País.

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