Estos muchachos insisten en dejar claro el mensaje: nos diferenciamos de los oyentes por el idioma: ellos hablan español, nosotros la lengua de señas.
Reynel Ruiz / EL TIEMPO

Cuatro sordos estudian realización y producción de televisión en la universidad.

Son ayudados por un intérprete y su propósito es lograr que los noticieros de televisión también puedan ser hechos por ellos, traduciendo para todos los sordos las noticias a lengua de señas.

De tanto cruzarse en los mismos colegios que ofrecen educación especial para niños sordos, Vladimir, Daniel, César y Julián acabaron siendo amigos y compartiendo el mismo sueño de hacer noticieros por sordos y para sordos.

Saben de sobra que la suya no es una aspiración sencilla, aunque no irrealizable, porque ya dieron el primer paso: ingresar a la Escuela Superior Profesional - Inpahu, para estudiar realización y producción de televisión.

A fines del pasado semestre estos muchachos llegaron a la institución pidiendo que los recibieran para esa carrera. Tenían claro que su admisión requería, ante todo, la voluntad de la universidad, pues implicaba la contratación de un intérprete para que los acompañara en las clases

Eso sin contar con que el Inpahu tendría que entrar en la dinámica de la integración de sordos con oyentes.

Ayudados por un intérprete, cuentan que los primeros sorprendidos fueron ellos: "Guillermo Olarte -entonces director del área de televisión- nos dijo de una que sí. Nos veía como alumnos extranjeros, que hablan un idioma distinto al español. Nos dijo que así fuera con dibujos nos íbamos a entender", dice Julián.

El Instituto Nacional para Sordos (INSOR) asesoró a la Escuela sobre la forma de entender su lenguaje y la mejor forma de ubicarlos de acuerdo con las exigencias de la carrera.

Comunicación distinta

Carlos Arturo Salazar, decano de la facultad de comunicación, información y lenguaje, dice que la interacción en clase con los muchachos ha enriquecido el trabajo en áreas como la lingüística, "porque nos ha permitido a todos hacer una reflexión distinta sobre comunicación".

Para estos jóvenes el comienzo no fue sencillo, "era un poco confuso, porque no nos conocíamos con los demás. Hoy siento que nos aceptan como a cualquiera otro", recuerda Óscar.

Luisa Fernanda Barbosa, una de sus compañeras de clase, dice que los cuatro participan mucho en clase, "hasta les va mejor a ellos en matemáticas que a nosotros. Hemos aprendido lo básico en lengua de señas para hablar con ellos".

La experiencia de Vladimir, Óscar, Julián y Daniel se ha ido conociendo poco a poco, a tal punto que muchachos con distintas capacidades también están tocando puertas en la universidad.

Salazar asegura que "nosotros ya estamos pensando en mecanismos para acogerlos. De momento solo estamos con comunicación, pero hacia futuro los veo estudiando en áreas administrativas, sistemas, tecnologías y redes".

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