OSCAR DAVID, UNA LUCHA SILENCIOSA

No importa lo que tenga que hacer para lograr lo que se propone. Es una herencia de su raza paisa. Pero es la vez un ejemplo para la juventud actual por el problema congénito que padece: es sordo. Por eso, Oscar David Londoño Orocco, nacido el 12 de marzo de 1975, a pesar de la deficiencia física, nunca se da por vencido. Es buen estudiante y en el Liceo Lucrecio Jaramillo Vélez, en Medellín, se le considera como un muchacho normal. Hace poco aprobó el octavo grado, y ya se prepara para iniciar el noveno.
Su técnico, David Gutiérrez, seleccionador colombiano, lo recomendó por sus condiciones innatas para la práctica de la lucha, además por su carácter para afrontar todo tipo de stuaciones y ese afán de superación que demuestra en la vida. Nunca se lamenta de nada. Si pierde, se levanta y busca la victoria. Una gran ayuda para él ha sido su hermano, Jairo, quien con 16 años lo impulsa en todo lo que Oscar David emprende. Lo conozco hace tres o cuatro años, y en ellos nunca ha claudicado a pesar que ha tenido que sortear diferentes dificultades de todo tipo, dijo Gutiérrez. Por eso, sus compañeros en el colegio le ayudan en todo sentido para que aprenda las diferentes asignaturas. El considera que la que más le llama la atención es la biología y lo escribe en un papel. Porque es la ciencia que estudia especialmente las leyes de la vida. El grupo de luchadores ve en oscar David a un muchacho especial. Es alegre. Juguetón. Observador e interesado en aprender sobre todo lo que lo rodea. Es muy dedicado al deporte y al estudio. Sus padres, Oscar Darío Londoño y Sofía Orocco, comentan que a pesar que su hijo nació sordo, él es un muchacho muy vivaz. Hasta el momento es muy cumplido en todo lo que se le ordena, dijo Gutiérrez, quien lo orienta en Medellín. A nivel nacional, Oscar David ha conseguido varios títulos nacionales en su categoría. Se le considera como uno de los prospectos para los Juegos Olímpicos de Atlanta, Estados Unidos, en 1996 si continúa trabajando como hasta ahora. Desde el momento en que fue aceptado en la selección de Antioquia como uno de sus integrantes, se la ha pasado entre el torbellino de los entrenamientos y los viajes. El deporte me ha dado la oportunidad de conocer otra gente. Observar cosas interesantes, conocer el mar, escribió. Uno de sus sueños es terminar sus estudios para trabajar y llevar un poco de dinero a la casa. Tengo seis hermanos. Tres mujeres, tres hombres. Todos dicen que soy su niño consentido pero prefiero que me vean como una persona normal. Por eso prefieroquedarme en mi pieza o irme a caminar cuando llega alguna visita. Me gusta la soledad aunque me siento bien con mis amigos del colegio o en el gimnasio, escribió. El haber participado en el Mundial de Lucha, categoría junior, le ha representado una gran experiencia que se la contará, a su manera, a sus compañeros de estudio, quienes sin duda, gozarán de los apuntes que Oscar David les haga en el tablero de clases, en los 30 minutos de recreo. En ese momento, por su mente, volverán las escenas de los combates en que estuvo, y el por qué perdió. Pero para él y sus amigos, él habría sido triunfador. Es que todos los días, un muchacho como él, sordo, no tiene la oportunidad de participar en un Mundial. Y menos, de lucha.
 
Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
2 de julio de 1992
Autor
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