UN MILAGRO QUE SE LLAMA AMOR

Los niños especiales no son para esconder. Como madre, llevo nueve años y medio con él en tratamiento y nunca ha sido una carga para mí. No entiendo cómo algunos padres pueden despreciar y ocultar a sus hijos , asegura Nidia de Martínez. La experiencia de esta madre no ha sido fácil. A los cuatro meses de nacido, su hijo Juan José sufrió de meningitis y quedó con secuelas de retardo mental. Es un vegetal, tal vez nunca vuelva a caminar, le decían.
Hoy Juan José tiene nueve años y es el orgullo de su familia y de la Asociación Colombiana de Padres con Hijos Especiales (Acphes), adonde su mamá lo llevó para rehabilitarse.
Mi hijo camina, controla esfínteres, capta órdenes. Es mi alegría.
Una gran parte de los progresos de Juan José se derivan del amor que recibió. Infortunadamente, muchos padres no piensan igual, y el desprecio y la vergenza ante un hijo especial son frecuentes. Las parejas se disuelven porque ninguno quiere aceptar esta obligación.
Para trabajar por las personas especiales, la sicóloga Jenny Gómez Castelblanco fundó, en 1985, el Centro de Orientación y Rehabilitación Sicológica que en 1987 celebró el segundo encuentro de padres con hijos especiales. De allí nació Acphes.
La institución realiza talleres, charlas, seminarios de capacitación para los padres, programas de rehabilitación, y asesora al Gobierno en la elaboración de sus planes. Igualmente, defiende los derechos de las personas especiales.
Con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, regional Bogotá, Acphes tiene un programa de prevención con genetistas, neurólogos, sicólogos, terapeutas ocupacionales, los cuales se desplazan a sitios marginados para capacitar a la comunidad sobre los factores de riesgo de tener un hijo especial, cómo actuar cuando ya tienen ese niño y la importancia del amor para su rehabilitación.
Nuestro gran problema es el olvido en que viven los niños con limitaciones, dice Jenny Gómez.
Hoy tiene arresto y multa a los padres el incumplimiento de sus obligaciones con los menores deficientes. Sin embargo, son numerosos los casos de maltratos y de violación de los derechos de los niños especiales.
En otros casos, los padres, o bien no aceptan el problema, o si lo hacen quieren que todo corra por cuenta del Estado. Algunos buscan una institución para internarlos y salir del problema.
Con el Instituto de Seguros Sociales y en especial con la Clínica del Niño tenemos un contrato. Pero hemos visto la falta de concientización de los padres. Esperan que les den todo, hasta la alimentación y los pañales, y no se puede, dice Jenny Gómez.
Finalmente, el Estado también tiene su parte en esta problemática de abandono y olvido. Las directivas de Acphes hacen un llamado en el Día Blanco al Gobierno para que fije las políticas y programas para la asistencia de las personas especiales, y a las instituciones públicas y privadas y cajas de compensación para que establezcan programas de tratamiento y rehabilitación de los menores con deficiencias físicas o mentales.
Las personas con limitaciones no son estorbos. Prueba de ello los sesenta niños que actualmente son rehabilitados en Acphes y el grupo que, después de superar varios problemas, elabora trabajos manuales para pagar sus propios medicamentos: hacen pirograbados, bolsas de basura y preparan una panadería; además, tienen facilidades para la música. Fiesta blanca Desde el 22 de septiembre de 1988, se declaró por decreto, la celebración del Día Blanco, el 10 de octubre de cada año, como homenaje a las personas especiales.
El certamen tiene como fin llamar la atención en torno a los niños, jóvenes y adultos especiales, recoger algunos fondos para los diferentes programas y realizar una celebración especial en el coliseo El Salitre.
Habrá un desfile de instituciones públicas y privadas que parte del Jardín Botánico, a las 8:30 de la mañana y termina en el Coliseo El Salitre en donde se dará comienzo al festival de danzas, con la participación de niños sordos, ciegos y retardados mentales. Igualmente, este día se iniciarán las séptimas olimpíadas de la Paz.
A la ceremonia han sido invitados la Primera Dama, Ana Milena Muñoz de Gaviria; el director del Instituto Colombiano de Bienestar familiar, Eduardo Vergara Wiesner, entre otras personalidades.
 
Publicación
eltiempo.com
Sección
Social
Fecha de publicación
10 de octubre de 1991
Autor
MARISOL ORTEGA GUERRERO

DONACIONES PARA LA SALUD

La Fundación Antonio Restrepo Barco aprobó más de 120 millones de pesos destinados a entidades que promueven programas de Salud, mejoramiento en la calidad de vida de los colombianos, atención al menor y la familia, y proyectos de microempresas. En Bogotá, la Asociación Colombiana de Diabetes recibirá quince y medio millones de pesos para desarrollar un programa de prevención y reducción de morbilidad por retinopatía diabética.
La Fundación para el Desarrollo Social, Económico y Cultural (Cultivar), recibirá 14.700.000 pesos para cofinanciar proyectos productivos, que sirvan de modelo para capacitar niños y jóvenes campesinos .
El Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos recibirá diez millones de pesos como subsidio financiero, si le aprueban un crédito de sesenta millones para comprar equipos de filmación para el proyecto Comunicación y Salud.
En Cali, la Asociación de Sordos del Valle, recibirá seis millones de pesos para un proyecto de prevención de la sordera, dirigido a futuras madres con antecedentes de la enfermedad, recién nacidos y niños en la primera infancia.
La Fundación Llanera para enfermedades de los Ojos de San Martín (Meta), Solidaridad por Colombia de Pereira y la Fundación Rafael Pombo, de Santa Fe de Bogotá, también tendrán participación en este proyecto.
La Fundación Restrepo Barco, conjuntamente con la Fundación para la Educación Superior (FES), donaron diez millones de pesos para cofinanciar el proyecto mejoramiento de la calidad de vida de hogares con jefatura femenina de la Consejería Presidencial para la Juventud, la Mujer y la Familia, con el fin de aplicarlo en seis ciudades del país.
Por otra parte, el director de la FES, Hugo Lora Camacho; el secretario de Salud del Valle, Luis Fernando Cruz, y el rector de la Universidad del Valle, Jaime Galarza, suscribieron un convenio para poner en marcha la unidad de investigación de enfermedades tropicales en el Pacífico colombiano, con sede en Buenaventura.
Allí se entrenarán profesionales y técnicos en áreas médicas y paramédicas relacionadas con las enfermedades tropicales, procedentes de las diferentes instituciones docentes de Caldas, Risaralda, Quindío, Chocó, Valle, Cauca y Nariño.
Para constituir un fondo permanente que garantice el mantenimiento de dicha unidad, la FES donó cuarenta millones de pesos. La Secretaría de Salud del Valle se comprometió a poner totalmente en funcionamiento una sala en el Hospital Regional de Buenaventura y estudios clínicos y de epidemiología.
La Universidad del Valle, por su parte, facilitará la utilización de sus instalaciones en Buenaventura y de su laboratorio para el diagnóstico de enfermedades tropicales y desplazando, cuando se requiera, personal docente o investigadores.
 
Publicación
eltiempo.com
Sección
Social
Fecha de publicación
16 de noviembre de 1991
Autor
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