Niños sordos
La sección de Otorrinolaringología de la Fundación Santa Fe, en asocio con la Jhon Tracy Clinic de Los Angeles (Estados Unidos), realiza un curso para padres de niños sordos, a partir del 28 de abril. Tendrá lugar en el auditorio de la Asociación Médica de los Andes. Informes e inscripciones: 6122342, 2145899. Incluye temas sobre etiología de las sorderas en la infancia, fundamentos del desarrollo del lenguaje, manejo y comportamiento del niño, entre otros.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Salud
Fecha de publicación
15 de abril de 2001
Autor
NULLVALUE

El cerebro se adapta para escuchar
Los sordos sienten las vibraciones en la misma región del cerebro que el resto de las personas usan para oír, lo que permite explicar por qué disfrutan de la música.
El cerebro readapta su estructura para suplir la deficiencia que impone la sordera, según un estudio liderado por Dean Shibata, profesor de radiología de la Universidad de Washington (E.U.).
En alguien que es sordo, el cerebro en formación se aprovecha de un espacio valioso para procesar las vibraciones y usa el mismo lugar, que debería ser utilizado de otro modo, para procesar los sonidos, explicó Shibata en el encuentro de la Sociedad Radiológica Estadounidense, en Chicago.
Para comprobar sus ideas, realizó pruebas mediante imágenes de resonancia magnética funcional a diez voluntarios sordos y a otras once personas con audición normal.
Todos fueron sometidos a pruebas de escáner mientras sostenían en sus manos dispositivos que emitían vibraciones intermitentes.
Entre los sordos, el escáner registró una importante actividad en el cerebro, en la zona conocida como córtex de la audición, un área que tiene el tamaño de una pelota de golf. Sin embargo, pese a que las vibraciones recibidas en la mano eran las mismas, las personas con audición normal no mostraron ninguna actividad en esa área.
Esto significa que el cerebro de los sordos aprovecha, para procesar las vibraciones, un área que los estímulos auditivos dejan libre, ya que no pueden ser utilizados.
Esto explica por qué los sordos pueden disfrutar los conciertos de música y por qué algunos llegan a ser grandes intérpretes, dice Shibata.
Hasta ahora se creía que el cerebro se organiza nada más al nacer y que algunas áreas particulares de este siempre realizan la misma función, independientemente de lo que ocurra.
Nuestros genes, opina el investigador, no dirigen el modo en que el cerebro se organiza, sino que proporcionan una estrategia de desarrollo. Algo así como una orden de que todas las partes del cerebro deberán ser usadas de acuerdo con la máxima eficacia, dice Shibata.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Salud
Fecha de publicación
2 de diciembre de 2001
Autor
EFE