Tres sordas cuentan su experiencia de superación en un mundo sin sonidos.
Actualizado: 19 de agosto 2007
Bogotá

Junio 1 de 2007

Con el concurso Miss Sorda Nacional, las colombianas con problemas auditivos buscan posicionarse de una manera distinta como comunidad, hacer valer sus derechos y hacerle frente a la discriminación.

Ellas miran atentamente las indica- ciones de Belky Arizala. Sus ojos, que parecen salirse de las órbitas, se fijan en los movimientos que la modelo negra les señala. Es la profesora
de pasarela, quien las prepara para el nuevo reto que están a punto de asumir: desfilar en el Primer Reinado Nacional de Sordas de Colombia.

Las 12 candidatas están seguras de que esta es otra forma de mostrarse, de hacerse valer y de decirles a todos que son bellas y que la discapacidad no es un impedimento para lograr lo que quieren. El reinado es solo una de las maneras de celebración de los 50 años de la Sociedad de Sordos de Bogotá (Sordebog), que culminará con la coronación el 5 de junio.

Hoy, ser sorda no es sinónimo de mantenerse encerradas, de tener una vida simple, de ser incapaces de relacionarse o de tener una vida afectiva nula. Una modelo, una diseñadora de interiores y una licenciada que conviven con esta carencia, hablan de su experiencia.

Carolina Pardo, la diseñadora

Una rubéola que afectó a su madre a los cuatro meses de embarazo fue la causa del problema. Don Alfredo y doña Nancy siempre tuvieron la espinita de que su hija fuera sorda: "Duraron un año creyendo que oía bien, me hicieron exámenes y finalmente detectaron una sordera profunda".

Al principio, recurrieron a la ayuda de un audífono como único recurso. Pero más tardaron en comprarlo, que en estar sobre el techo de la casa, a la luz y al agua, en la tasa del baño o incluso en la licuadora. Nunca le gustó.

Según cuenta, de chiquita siempre fue muy rebelde porque todos la molestaban, pero poco a poco se fue adaptando hasta convertirse en lo que es hoy: "Ya casi termino mi carrera de diseño de interiores, me aprobaron mi tesis y sigo trabajando duro en ella".

Actualmente trabaja en un archivo de Bienestar Familiar, aún no ejerce su carrera y alterna su tiempo con la organización de Miss Sorda. No tiene novio, pero quiere un hombre que no sea oyente porque varias de las experiencias que ha tenido no han sido muy favorables.

A corto plazo, espera que los sordos sean una comuni- dad reconocida pues como dice: "Tenemos muchas cosas que mostrar, somos sordos, pero somos profesionales y nos gustaría que nos dieran más oportunidad".

Carolina Pinzón, la modelo y presentadora

Bonita, inteligente y emprendedora, estas son las tres características que definen a Carolina Pinzón, una mujer que a sus 25 años ha hecho lo que ha querido en la vida. Es modelo profesional desde los 14, ha sido imagen de Sebastiano, New Image, almanaques de cerveza Poker, vestidos de baños de Onda del mar, catálogos de ropa interior de Betiusko, modelo de la cerveza Costeña, carátulas de CD de fin de año e imagen de algunos productos de televentas.

Su mayor logro en las pasarelas lo obtuvo cuando en 2001 obtuvo el título de virreina en Miss Tanga. A los 15 presentó Mundo sin límites, un programa para discapacitados de Señal Colombia que mostraba casos de superación.

Estudió publicidad y mercadeo en la Universidad San Martín y realizó un diplomado de creatividad y arte en Buenos Aires. Sus iniciativas para la comunidad sorda van más allá de su alcance: "Comenzando por los noticieros;
allí debería haber un intérprete para nosotros, porque queremos estar enterados". Carolina es sorda, pero gracias a un audífono escucha y puede hablar. Su español no es muy fluido pero sus ganas por hacerse entender y que la gente escuche y entienda lo que ella piensa combaten las barreras de su limitación.

Deysi Franco, la profesora

Es sorda de nacimiento y lo que más le gusta hacer en la vida es enseñar y compartir con su familia. Tiene una hermana hipoacústica (escucha poco) y tres primos sordos, lo que le hace asegurar que lo suyo es un mal genético.

A los nueve meses de nacida detectaron su deficiencia auditiva, le
hicieron el examen y allí determinaron su sordera. El impacto para sus padres fue profundo. Pensando en el bienestar de su hija, don José, su papá, ayudó a que Deysi ingresara al Instituto de Audición y Lenguaje Centrabilitar, un colegio de Bucaramanga que sentó las bases para su proyecto de vida. De niña, el rechazo fue terrible, los niños -en su perversa inocencia- se burlaban y en la mayoría de los casos la ignoraban. "Renegaba por mi condición.
Tenía que leer y me exigían demasiado. Sufrí, pero gracias a que mi papá practicaba conmigo me pude integrar a la sociedad".

Solamente tuvo tres novios, dos oyentes y uno sordo. Los dos primeros le prometieron amor eterno, pero ninguno la convenció. Baldomero, su esposo, cautivó su corazón a través de cartas. Tienen una hija, ella es oyente y maneja la lengua de señas a la perfección.

Para no vararse, durante 10 años hizo cursos de manicure, peluquería, costura, entre otros. Pero de la necesidad de educar niños sordos, le surgió la idea de estudiar educación pre-escolar y se matriculó en la San Buenaventura. El rechazo se convirtió en una historia del pasado.

Actualmente se desempeña como representante del Instituto Nacional para Sordos (Insor) y de la Fundación Árbol de vida. Es bilingüe y el modelo a seguir de muchos de los niños en formación que se encuentran en el lugar.

¡A aprender señas!

El Insor (Instituto Nacional para sordos), de la mano con el Instituto Caro y Cuervo, sacó al mercado el Diccionario básico de la lengua de señas colombiana. Son 1.200 señas para que los oyentes aprendan a hablar este idioma, es una herramienta básica para docentes, padres o amigos que tengan un sordo entre sus conocidos. Tiene 578 páginas y contiene las señas básicas.

Según Paulina Ramírez, subdirectora de la investigación, la propuesta tardó cerca de tres años en realizarse, es el primero en Colombia y uno de los pioneros en América Latina, porque -según ella- solo hay uno, en Argentina, dirigido a lingüistas.

¿Cómo obtenerlo?

Únicamente a través del INSOR.

¿Cuánto vale?

$30.000.

¿Cómo saber si tiene un hijo sordo?

Evalúe si durante el embarazo usted tuvo algún factor de riesgo (síndromes genéticos, enfermedades virales o consumió algún medicamento tóxico).

Si el niño tuvo un nacimiento prematuro y su peso fue muy bajo o con dificultad para respirar. Exija el examen. El parto traumático con fórceps puede lastimar. Asesórese del experto.

La meningitis es otra causa de sordera. Se puede prevenir con vacuna. Una otitis mal cuidada puede ser causa de sordera. Pida segunda revisión.

A los 9 meses los niños responden a sonidos bajos porque tienen el oído desarrollado como el de un adulto. Haga el ejercicio, esto le permitirá evaluar que tanto escucha su hijo.

¿Dónde acudir?

Centros como estos ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas sordas. Acuda a ellos para información:

- Colegio de atención al limitado sensorial Francisco Luis Hernández (CIESOR), en Medellín. Calle 87 # 50-21, tel. 236 2629.

- Centro de educación y Rehabilitación de la audición y el lenguaje, Ceral, Club de Leones Monarca, en Barranquilla.
Cra. 43 #72-122, tel. 358 8006.

- Instituto para la habilitación del niño sordo (INHASOR), en Cartagena. Transversal 54 # 41-501, tel. 667 8722.

- Colegio Municipal Gustavo Rojas Pinilla, en Tunja.
Calle 34 # 17B-00, tel. 744 5903.

- Fundación para el niño sordo (ICAL), vereda Bojacá (Cundinamarca).
Finca la Fe, cra. 9B #122-22, tel. 862 6562

Fuentes: EL TIEMPO