Empresas antioqueñas siguen cerrando puertas a discapacitados.

Más de una decena de firmas paisas los emplearon, pero una tercera parte no tiene contrato legal.

La participación de
personas con discapacidad física en el campo laboral de Medellín sigue siendo mínima, según denunció de manera alarmante El Comité de Rehabilitación.

Sin embargo, es un buen punto de inicio el que
120 de ellos ya estén debidamente contratados y que el año pasado 14 empresas les abrieran las puertas.

El avance en el tema de empleo para esta
población, comprendida por unos 125 mil habitantes de Medellín, se dio gracias a la labor de esa Institución de carácter privado sin ánimo de lucro que desarrolla procesos de investigación, atención y formación a personas con discapacidad, su familia y la comunidad.

Ellos, según su informe de gestión anual, lograron atender el año pasado a
25 mil personas en servicios de rehabilitación, 1.600 con discapacidad en 14 municipios del departamento y otros de Caldas.

No obstante los esfuerzos, El Comité advirtió que
el aporte de la empresa privada para emplear discapacitados es nulo y lo argumentan a improductividad, la falta de escolaridad y problemas laborales ante una eventual liquidación.

Para Sonia Gallardo, directora de la entidad,
las razones para no contratarlos están plagadas de tabúes que no son reflejo de la realidad.

"Existe falta de voluntad. Le dicen al discapacitado que no contratan bachilleres, cuando han hecho el proceso de rehabilitación en El Comité. Ellos, por problemas cognitivos no se pueden graduar", dijo, en tanto, añadió que no han encontrado la posibilidad que los departamentos de Gestión Humana, por ejemplo,
flexibilicen la selección y adapten las pruebas psicotécnicas a personas con baja visión.

Los que sí contrataron.
A pesar de la negativa de la mayoría de empresas a contratar discapacitados, el reconocimiento de El Comité se hizo público para Home Center, Carrefour, Bancolombia, El Metro, Crepes & Wafles, Falabella, Auteco y Prebel, entre otras, que le apostaron a tener empleados de esa población.

Muchas lo hicieron como aporte social, y otras además esperando beneficiarse con exenciones de impuestos.

"Si tienen al trabajador laborando durante un año les descontarán de la declaración de renta el 200 por ciento de lo que vale el salario más las prestaciones legales de esa persona en el último año", aseveró Gallardo, al tiempo que recordó que también en Medellín
tienen descuentos en Industria y Comercio.

Otra de las que se le apuntó a tener personas de esta población fue Extrusiones, una firma dedicada a la producción de empaques de caucho.

Ellos, cuentan, buscaron a El Comité luego que a sus directivos se les ocurriera que el
tener una persona con discapacidad, por ejemplo, auditiva, podría generarles mejor productividad.

Contrataron tres mujeres y tras cuatro meses de labores, dice Alba López, gerente de recursos de esa empresa, se dieron cuenta que ganaron en tener empleados más atentos.

Con iniciativas como estas, El Comité pretende además
aportar a la disminución de la pobreza, en la que dicen, están la mayoría de discapacitados.

Por eso, haciendo eco de las ventajas a los empresarios, enfocarán su estrategia para aumentar la contratación de esas personas.

Mientras eso sucede, entre los menos del 10 por ciento de discapacitados que gozan de empleo, Lina Vélez, sorda de nacimiento, continuará agradeciendo la oportunidad que Extrusiones le brindó.  Hoy no solo trabaja allí, sino que puede estudiar y así ayudar a levantar a su hijo de cuatro años.

Una población que sí cuenta.
El 60 por ciento de discapacitados, son mayores de 40 años. Según el Registro de Localización de las personas con discapacidad en Antioquia (2003-2010), las alteraciones más frecuentes son la función motora con el 35,5 por ciento, el sistema nervioso con 31,9 por ciento, el sistema cardiorespiratorio con un 10,5 por ciento y los ojos con un 9,6 por ciento.

La principal causa es la enfermedad general, seguida por accidentes y alteraciones genéticas y hereditarias.

De acuerdo con El Comité de Rehabilitación, que cumple 40 años de labores,
la tercera parte de las personas que hoy están contratadas, no lo están de manera formal, sino con salarios por debajo del mínimo y contratos poco dignos.

La institución de carácter privado, reportó además la destinación el año pasado de
79 millones de pesos a capacitaciones y matrículas, 29 millones en ayudas diagnósticas, 43 millones en aparatos ortopédicos, y 10 en atención a niños, adolescentes y adultos discapacitados por enfermedades congénitas.

VÍCTOR ANDRÉS ÁLVAREZ C. Corresponsal de EL TIEMPO Medellín 

Publicación eltiempo.com
Fecha de publicación 13 de junio de 2012
Autor VÍCTOR ANDRÉS ÁLVAREZ C.

'Sin ver ni escuchar, mi vida no tenía sentido'

A Samuel Ferney Valencia, un bogotano de 26 años, sus ojos y sus oídos le dejaron de funcionar.

"Nací normal. Quedé sordo por una meningitis, pero no me importó, aprendí a leer los labios y entendía, sabía comunicarme", cuenta Samuel, quien con el paso de los años sintió que la vida se le derrumbaba. "Estudié hasta los 17 años y por un problema en el cerebro, dicen los médicos, quedé ciego; en ese momento no sabía qué hacer; quería morirme".
Pero Samuel entendió que su vida podía tomar un mejor rumbo. Y es esa la razón por la que todos los sábados este estudiante de psicología de la Universidad Manuela Beltrán llega totalmente pulcro, con sus uñas perfectas, sus manos limpias, la ropa puesta en su lugar y una sonrisa que irradia emotividad y alegría, hasta la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo, ubicada en la calle 170 con carrera 67, en la localidad de Suba, para enseñarles a sus atentos alumnos que la comunicación es más que un lenguaje visual y auditivo: también existe uno a través de las señas.
Samuel, ejemplo de vida
Ahora, 9 años más tarde, Samuel llega a dictar su taller de lengua de señas, una capacidad que se suma a otras seis formas de comunicación que maneja.
Él es una persona independiente y hace casi todo por sí solo. Cuando llega a la biblioteca, a eso de la una de la tarde, para enseñarles a sus alumnos cómo entender y poner en práctica la lengua de las señas, necesita de su intérprete, porque él, explica, es quien "me presta sus ojos y sus oídos para poder comunicarme".
Samuel es uno de los protagonistas de una iniciativa que las Bibliotecas Públicas de la ciudad pusieron en marcha, con la que, mediante talleres, se les enseña a alrededor de 20 participantes, en condición o no de discapacidad, otras alternativas de comunicación: la lengua de las señas y el braille.
Para los invidentes, además de los talleres, también se está implementando el nuevo sistema Eyous, una tecnología que le permitirá a las personas en esta condición -además de usar los tomos en braille de poesía, novela, literatura y teatro con los que ya cuenta la biblioteca- 'consultar y leer' los textos a través de estas 'máquinas inteligentes'.
Falta poco para que el sistema sea implementado. De acuerdo con Alexander Marín Flórez, coordinador de la Sala General de la Biblioteca, estará listo en menos de un mes. "Estamos fortaleciéndonos para que, alrededor del 15 de marzo, se pueda poner en marcha el servicio", cuenta.
Este nuevo sistema, sumado a los talleres que está organizando la Biblioteca, en los que Samuel Valencia pone su 'granito de arena', ayuda a que su sueño cada vez esté más cerca de convertirse en una realidad. "Yo lucho porque todas las personas sean vistas de igual forma; mi sueño es comunicarme con cualquiera sin importar quien sea".

ALEJANDRA PATRICIA SERRANO GUZMÁN REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA

Publicación eltiempo.com
Fecha de publicación 1 de marzo de 2012
Autor ALEJANDRA PATRICIA SERRANO GUZMÁN

Lizardo es el guía de las señas en Alcaldía de Cali

A esta oficina en el primer piso de la Alcaldía de Cali llegan no pocas personas que plantean a José Lizardo Gómez sus inquietudes. Con esmero y diligencia las orienta en sus trámites. En todo el proceso, no se escucha ni una frase.

Gómez, de 43 años, está vinculado a la Secretaría de Desarrollo Territorial y Bienestar Social del Municipio.
Este profesor de música orienta a los usuarios no oyentes y toda su labor la realiza a través de las señas, el lenguaje que aprendió hace 12 años.
José Lizardo es oyente y aunque en sus inicios profesionales se inclinó por aprender y enseñar notas musicales, entendió que podía seguir enseñando y, a la vez, sirviendo a otros, desde el mundo del silencio. Tras haber sido profesor en el colegio Luis Amigó, lo cautivó el lenguaje de señas, que se empeñó en entender y dominar al punto que varias veces viajó a Bogotá para obtener certificaciones por parte del Instituto Nacional para Sordos (INSOR), del Ministerio de Educación.
Hace tres años se vinculó a la Alcaldía de Cali en la Oficina de Atención a la Población con Discapacidad.
La titular de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Bienestar Social de la ciudad, María Helena Quiñónez, explica que el propósito de atender con calidad, pertinencia y equidad la población que no puede escuchar o que tiene deficiencias de audición.
"Trabajamos con programas que le permitan a la población en situación de discapacidad mejorar su calidad de vida. El propósito es que más servidores se capaciten en el lenguaje de señas", dijo.
José Lizardo expresa que el lenguaje de señas tiene sus propios códigos lingüísticos y se requiere estar en constante aprendizaje.
Él orienta a las personas con sordera a acceder a cada una de las 17 dependencias de la Alcaldía, una de ellas la Oficina QAP que recibe las quejas ciudadanas. También sobre impuestos y hasta el pago de las megaobras, con la contribución por valorización. Otro de los servicios del intérprete es acompañarlos a trámites judiciales en la Fiscalía y juzgados. En su oficina, sin una palabra, se ofrece servicio público

Publicación eltiempo.com
Fecha de publicación 23 de abril de 2012

Dariel habla con el idioma de la magia

Si bien puede comunicarse con otros sordos como él a través del lenguaje de señas, y se hace entender de sus compañeros a punta de gestos, Dariel Antonio Pacheco Bermejo tiene otra forma universal y divertida de expresarse: La magia.

Antes la realizaba esporádicamente en algunos actos recreativos de la caja de compensación donde trabaja, pero ahora, la tiene como parte de su oferta cotidiana para relacionarse con la gente.
Tiene 43 años, nació en Soledad (Atlántico) y está casado con Elsi, sorda como él. Es padre de María, que no nació con las limitaciones de sus padres y quien muy pronto será hermana mayor.
Le debe todo lo que sabe al mago Fabrianny, que hace 20 años, en uno de sus viajes a Barranquilla, lo conoció limpiando vidrios en el aeropuerto. Desde entonces lo adoptó como su ayudante y alumno.
"Me lo llevé para Bogotá y lo tuve como ayudante dos años. Le enseñé, primero, manipulación, y después, magia con aparatos. Quise hacer una obra de caridad con él para que tuviera una opción en la vida", dijo el ilusionista.
De hecho, en su tarjeta de presentación, aparece como 'Mago Dary, discípulo de Fabrianny', tal como se lo sugirió su maestro. "Cuando lo tuve como ayudante, hasta bailaba. Y cada vez que me preguntaban por qué lo tenía conmigo, yo respondía que era garantía para guardarme mis secretos", dice el ilusionista entre carcajadas.
El repertorio de 'Dary' es tan amplio que siempre sorprende a quien lo ve, en sus manos, las monedas cambian y se convierten en aretes, el nudo de un pañuelo aparece y desaparece y cualquier billete queda en blanco: por fortuna, es capaz de echar reversa y el dinero recupera su valor.
Cumple su horario de trabajo normal y cuando le sale alguna presentación, pide un permiso especial, que normalmente se le concede. "Si lo hace a tiempo, no hay problema", dice su jefe Teddy Villarreal

eltiempo.com
Fecha de publicación 17 de abril de 2012
Autor JAVIER FRANCO ALTAMAR

Primer TV Canal Institucional para sordos “Gesto a Gesto”

31 de diciembre de 2012 a las 8pm

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Fuente: Canal Institucional