Cuatro de estos coles no son como los otros
- Música y ecología A Jessica, de 7 años, le encanta la tranquilidad del colegio El Rosario de Suba tanto como sus maestros. Pero lo que prefiere, por encima de todo, son las clases de música y la posibilidad de tener contacto con los animales, a los otros niños y a mí nos gusta tocar piano, violín y cuidar a los conejos y a las gallinas. Acá nos han enseñado que hay que quererlos, porque ellos pueden sufrir tanto como nosotros.
- Música y ecología.
A Jessica, de 7 años, le encanta la tranquilidad del colegio El Rosario de Suba tanto como sus maestros. Pero lo que prefiere, por encima de todo, son las clases de música y la posibilidad de tener contacto con los animales, a los otros niños y a mí nos gusta tocar piano, violín y cuidar a los conejos y a las gallinas. Acá nos han enseñado que hay que quererlos, porque ellos pueden sufrir tanto como nosotros.
Esta pequeña resume así los dos principales proyectos de trabajo de este centro educativo: la música y la ecología. Es un colegio pequeño, pero con espacio suficiente para albergar a una orquesta completa y una granja con patos, hámsters y gallinas. También tienen un pequeño sembrado con plantas que los niños ven crecer a diario. A través de la música y la ecología se interrelacionan con su ecosistema. Su encuentro con los instrumentos musicales desarrolla su inteligencia emocional y sensitiva, su trato con los animales les enseña a respetar toda forma de vida , explica la directora, María del Rosario Bosa.
En cada espacio del colegio también se habla del perdón. La guerra ha generado demasiado odio y eso lo saben los alumnos de este plantel, que solo llega hasta cuarto elemental. Siendo tan pequeños, están dispuestos a decirles a los gobernantes y a los violentos que sin perdón no hay justicia y sin justicia no hay paz, sigue.
Por petición de la Secretaría de Educación, de ahora en adelante los estudiantes de otros colegios de Suba van a ir por las tardes a conocer la experiencia de El Rosario y a tomar clases de música. El propósito es educar personas pacíficas promoviendo valores fundamentales como el respeto a la vida.
- Autorregulación, posible.
A diferencia de todos los colegios del país, en el Magdalena Ortega de Nariño los maestros, las estudiantes y los directivos decidieron que no necesitaban un manual de convivencia para que la disciplina y el orden escolar se mantuvieran. Todo lo dejaron en manos de la autorregulación, el respeto y la confianza.
No comer chicle en clase, mantener el uniforme al día, cumplir con las tareas, cuidar el colegio, llegar a tiempo y tratar con respeto a los demás. Nadie obliga a las estudiantes de la jornada de la mañana a cumplir estos compromisos, y sin embargo ellas lo hacen.
Olga de Ferro, coordinadora académica y de convivencia, cuenta que esta propuesta surgió de la necesidad de no estandarizar más el trato que se daba a las alumnas según su comportamiento: Los manuales son listados de normas frías que le dicen al colegio qué hacer cuando un estudiante se porta de una manera o de otra. Desconocen la individualidad y las razones que rigen el modo de ser de una persona.
Si las niñas empiezan a fallar, se dialoga con ellas y se hacen acuerdos personales para mejorar; si la falla es grave, también se habla y en su solución se involucran padres, maestros y hasta compañeras de clase.
Si es el maestro el que falla, tenemos el deber de decírselo, pero de buena manera. Eso es chévere, porque deja uno de tenerles miedo y empieza a tratarlos con confianza , afirma Verónica Santamaría, de 11 años.
La coordinadora dice que el manual les ha hecho falta es para asuntos más delicados, que han sido muy pocos. Son cosas para corregir. En esa tarea están, buscando la manera de llenar los vacíos, siempre y cuando su modelo de autorregulación, con el que han funcionado perfectamente desde 1998, se mantenga.
- Señales de amor.
Los primeros llegaron en 1997. Era un puñado de niños y adolescentes que aparecieron silenciosamente en los salones del colegio Jorge Eliécer Gaitán, de Bogotá. Estos jovencitos -dijeron los maestros- son sordos y a partir de ahora, con el apoyo de intérpretes en los salones de clase, van a cursar sus estudios con nosotros. Hoy son 73.
Natalia Barbosa era una de las recién llegadas. Había terminado su primaria en una institución para sordos, por eso, hacer su bachillerato en un salón lleno de oyentes era todo un reto. No fue fácil para maestros, estudiantes e intérpretes acomodarse al experimento, pero lo lograron poco a poco. Luego de ver las señas de Natalia, el intérprete traduce: Fue bueno ver que muchos compañeros querían aprender a comunicarse con nosotros, y hoy lo logran con una naturalidad inmensa.
Diana Garzón, amiga de Natalia, cuenta que le pareció divertida la idea de integrarse con niños sordos. Por eso se acercó a ellos y buscó la forma de hablarles, así fuera utilizando el lenguaje universal de los gestos, los dibujitos y los papelitos. Hoy las dos amigas se entienden, se cuentan chistes, se regañan y se corrigen en lengua de señas.
Norberto Barrero, jefe del departamento de sociales, afirma que la experiencia ha sido enriquecedora para los docentes, pues aprendimos a ser más creativos a la hora de manejar conceptos específicos y dirigir el trabajo en clase con sordos, oyentes y cada uno de los nueve intérpretes.
- La palabra es solucionar.
Los estudiantes del colegio Heladia Mejía ya no se quejan de los líos que afectan a Barrios Unidos, su localidad. Ahora los solucionan, pero sin acudir a fórmulas milagrosas, pues ya tienen claro que en Colombia abundan políticas, leyes e instituciones para remediar problemas y regular la sociedad. La magia está en conocerlas y utilizarlas.
Este es uno de 33 centros educativos que en todo el país experimentan un modelo pedagógico para el aprendizaje y la práctica de la ciudadanía desde los colegios, como parte del Proyecto Ciudadano de la Fundación Presencia.
El año pasado los alumnos de décimo decidieron resolver el problema del merodeo diario de indigentes por los alrededores del plantel. Al drama que cargan estas personas se sumaba la inseguridad que generaban. Incluso frente a la puerta del colegio había una casa en la que vivían muchos de ellos , recuerda Alejandra Torres, estudiante del colegio.
Primero diagnosticaron el tema. Luego acudieron a la alcaldía local, que los remitió a la Alcaldía Mayor después de decirles que éste era un problema de toda la ciudad.
Al cabo cuatro meses de inmersión en el tema y conocer a las entidades que manejan a esta población, se propusieron crear granjas integrales para resocializar a habitantes de la calle y sus núcleos familiares. Buscamos una solución con las políticas y programas que hay en la ciudad , dice Carolina Cetina.
Aunque las granjas no se han concretado, lograron que el Distrito visitara el colegio, el sector y ofreciera atención social a los indigentes. También se recuperó una casa que ocupaban.
Este año, el problema es otro: prostitución. Los alumnos de noveno lo escogieron, porque los alrededores del Heladia Mejía, en el barrio La Esperanza, también están sembrados de residencias y casas de lenocinio.
La primera mirada al tema los enfrentó con una realidad: no hay políticas claras ni suficientes para el manejo de la prostitución en Bogotá. Por eso ven lejos cualquier solución, pero no renuncian a buscarla. Puede tomarnos más de un año pero no importa. Tiempo y ganas es lo que tenemos, afirman.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
25 de agosto de 2002
Autor
SONIA PERILLA SANTAMARIA Redactora de EL TIEMPO

Quién escucha a 12 jóvenes sordos
Victor Alfonso no lo entendía nada el profesor de Biología. Este estudiante de séptimo grado del Colegio de Formación Integral San Vicente de Paul, de Sincelejo, se limitaba a observar el docente, mientras sus otros 23 compañeros de salón tomaban apuntes y preguntaban.
Victor y otros 11 menores del centro educativo son sordos. Ellos podían entender las clases gracias a un intérprete, pero como este año no le renovaron el contrato se quedaron desamparados.
"Hemos gestionado, desde el año pasado, en la Secretaría de Educación Departamental la consecución de otro intérprete pero no ha sido posible. Los estudiantes en estos momentos están en las aulas porque así lo quieren las directivas del colegio, los profesores, los padres de familia y los otros compañeros", manifestó el rector del centro educativo. Alvaro Del Toro Martínez.
Del Toro explicó que la falta de un intérprete frena el programa de la institución con los niños sordos, cuya esencia es la de abrirles un espacio, pues por ser una población limitada tiene poco acceso a la educación formal.
Los niños, a través de su lenguaje de señas, manifestaron estar dispuestos a protestar hasta que el Gobierno departamental les nombre el puente idóneo para su aprendizaje.
Bucan superarse.
Erika, Diego, Viviana, Javier y Jesús dijeron con sus manos que quieren estudiar para valerse por sí mismos, pero las cosas se les dificultan por no tener claridad sobre cómo hacer las tareas y cómo presentar las evaluaciones, especialmente, en informática y matemáticas.
Los próximos días tendrán evaluaciones y no las podrán presentar porque no tienen intérprete.
El secretario de Educación dijo que, en estos momentos, tienen una limitante en el nivel central.
"Los recursos que llegan al departamento, según las directrices del Ministerio, se tienen que invertir primordialmente en el pago de la nómina. Si quedan algunos recursos adicionales se pagan los contratos y por último se deben tener en encuentra las dotaciones. En estos momentos no sabemos si el dinero alcance para lo primero y las compras están frenadas".
Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
21 de abril de 2002
Autor
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Los sordos entran a la U.
De tanto cruzarse en los mismos colegios que ofrecen educación especial para niños sordos, Vladimir, Daniel, César y Julián acabaron siendo amigos y compartiendo el sueño de que un día los noticieros traduzcan para ellos, y para todos los sordos, las noticias a lengua de señas.
Saben que la suya no es una aspiración sencilla, aunque no irrealizable, porque ya dieron el primer paso: ingresar a la Escuela Superior Profesional - Inpahu, para estudiar realización y producción de televisión.
A fines del pasado semestre estos muchachos llegaron a la institución pidiendo que los recibieran para esa carrera. Tenían claro que su admisión requería, ante todo, la voluntad de la universidad, pues implicaba la contratación de un intérprete para que los acompañara en las clases Eso sin contar con que el Inpahu tendría que entrar en la dinámica de la integración de sordos con oyentes.
Ayudados por un intérprete, cuentan que los primeros sorprendidos fueron ellos: Guillermo Olarte-entonces director del área de televisión-nos dijo de una que sí. Nos veía como alumnos extranjeros, que hablan un idioma distinto al español. Nos dijo que así fuera con dibujos nos íbamos a entender, dice Julián.
El Instituto Nacional para Sordos (Insor) asesoró a la Escuela sobre la forma de entender su lenguaje y la mejor forma de ubicarlos de acuerdo con las exigencias de la carrera.
Comunicación distinta Carlos Arturo Salazar, decano de la facultad de comunicación, información y lenguaje, dice que la interacción en clase con los muchachos ha enriquecido el trabajo en áreas como la lingüística, porque nos ha permitido a todos hacer una reflexión distinta sobre comunicación.
Para estos jóvenes el comienzo no fue sencillo, era un poco confuso, porque no nos conocíamos con los demás. Hoy siento que nos aceptan como a cualquiera otro, recuerda Oscar.
Luisa Fernanda Barbosa, una de sus compañeras de clase, dice que los cuatro participan mucho en clase, hasta les va mejor a ellos en matemáticas que a nosotros. Hemos aprendido lo básico en lengua de señas para hablar con ellos.
La experiencia de Vladimir, Oscar, Julián y Daniel se ha ido conociendo poco a poco, a tal punto que muchachos con distintas capacidades también están tocando puertas en la universidad.
Salazar asegura que nosotros ya estamos pensando en mecanismos para acogerlos. De momento solo estamos con comunicación, pero hacia futuro los veo estudiando en áreas administrativas, sistemas, tecnologías y redes.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
15 de diciembre de 2002
Autor
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La educación especial, en Vilo
Los docentes de los 308 estudiantes de Cali con síndrome de Down y problemas de aprendizaje, del Centro de Educación Especial (Cendes), no tienen claro si sus alumnos tendrán que cambiar los talleres de estimulación por clases del pénsum regular en una escuela formal.
Esto implicaría que en vez de pintura, danzas, carpintería y cerámica tendrían que ir a clases de matemáticas, español, inglés y otras materias del pénsum regular.
El futuro de ellos y el de otros 530 niños y jóvenes especiales de siete instituciones que hacen parte del sistema escolar en Cali también está en vilo.
Amparo Campos, directora de Cendes, está preocupada porque la ley 715, por la que la Nación otorgará recursos a partir del próximo año por cada estudiante del sistema escolar, no aclara el futuro de la población especial.
Tres semanas después de la iniciación de clases, no se han aclarado los vacíos que tiene la norma. Campos dijo que un convenio con la Alcaldía, mediante el cual 31 niños de escasos recursos de la ladera reciben subsidios anuales de 300.000 pesos, tampoco se ha reanudado este año.
Cendes, el José Holguín, la escuela Ana María Lloreda y otros centros educativos del barrio Terrón Colorado forman parte de los 89 establecimientos que nacieron este año lectivo como resultado de la fusión de 279 escuelas y 125 colegios de básica secundaria y media en Cali.
El secretario de Educación de Cali, Luis Enrique Caicedo, alertó sobre esta situación durante la visita de la ministra Cecilia María Vélez.
La Ministra respondió que esta población debe integrarse al sistema de básica primaria y secundaria regular, que busca mejorar la calidad de la educación. Vélez dijo que indirectamente estos niños se beneficiarán con profesores especializados que contrate la Alcaldía de Cali.
La duda se extiende al Centro de Diagnóstico de Orientación Familiar (Cendoes) con más de 300 niños con retardo mental, en el oriente de Cali.
Entre tanto, el Instituto Tobías Emanuel, la Asociación de Sordos del Valle, la fundación Estímulos y el Instituto para Niños Ciegos y Sordos tienen pendientes la renovación de convenios con la Alcaldía para seguir financiando programas de educación especial.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
27 de septiembre de 2002
Autor
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Aprendizaje del idioma de las señas
Desde hace dos semanas el Centro de Idiomas de la Universidad Eafit adelanta su programa en lenguaje de las señas. El programa cuenta en la actualidad con 15 estudiantes, que buscan establecer un vínculo entre los limitados auditivos y los oyentes. El programa consta de nueve niveles de 40 horas cada uno, divididos en básico, intermedio y avanzado. Los componentes teóricos de la lengua los enseñan profesores oyentes y dos profesores sordos.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
1 de agosto de 2002
Autor
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