Habla, mano
Un dedo que corta el cuello significa que se murió el paciente. Las uñas rasgando la mejilla indican un robo. Las manos juntas en el pecho son una oración. La cabeza de lado a lado se usa para negar. Y el corte de manga, para gritar Mamola!...
El mundo está lleno de señas y para cerca de 1 800.000 colombianos con problemas auditivos severos las señas constituyen su mundo. Sin embargo ellas no son iguales en todo el planeta. En Japón son una cosa y en Afganistán, otra. Incluso las de Barranquilla se diferencian de las pastusas.
Por eso los sordos encuentran dificultades para comunicarse entre sí y con los oyentes. No es un problema pequeño. El 80 por ciento de los colombianos sordos son analfabetas funcionales, pues no pueden leer los labios o los gestos de las personas que les hablan. Otro tanto no está capacitado para entender un texto porque no sabe el significado de las palabras debido a que no tiene acceso al sistema educativo.
Pero uno de los asuntos más graves es que buena parte de los colombianos con limitaciones auditivas desconocen su lenguaje natural, el de las señas, dice Luz Mary Plazas, directora del Instituto Nacional de Sordos (Insor).
Esa situación -agrega Plazas- no ayuda a que los niños sordos desarrollen su pensamiento, ni que se resuelvan las necesidades comunicativas y expresivas de la comunidad, ni que exista un factor de identidad de grupo.
Según Plazas, el panorama anterior es el que permite dimensionar la importancia del libro Apuntes para una gramática de la Lengua de Señas Colombiana (LSC), del lingüista venezolano Alejandro Oviedo. El texto, que muestra las particularidades de la lengua de señas que se emplea en nuestro país, será presentado mañana en Bogotá.
El trabajo que Oviedo terminó en Hamburgo (Alemania) casi 500 años después de que el médico y astrónomo italiano Girolamo Cardano hablara de la posibilidad de educar a los sordos y pasados 24 siglos desde cuando Aristóteles dijo que los limitados auditivos no podían aprender, es un paso definitivo para consolidar una lengua propia de la comunidad de sordos de Colombia.
A lo largo de 14 capítulos distribuidos en 416 páginas, Oviedo muestra la riqueza de la lengua de señas colombiana. No se trata en todo caso de un recetario de normas a seguir sino más bien de una descripción, susceptible de mejorar, dice.
Y el texto puede ser un elemento para que oyentes y sordos, al aprender la lengua de señas, mejoren la situación de los limitados auditivos que al no acceder al sistema educativo, de acuerdo con investigaciones de la Federación Nacional de Sordos de Colombia (Fenascol).
Intérpretes en colegios.
Para enfrentar esa situación, en la actualidad hay programas de las secretarías de Educación de Bogotá, Medellín, Cali y Pasto en los cuales los estudiantes sordos asisten a las aulas mientras que un interprete traduce al LSC lo que enseñan los docentes.
Al contrario de lo que ocurría en la primera parte del siglo XX, cuando el internado bogotano Nuestra Señora de la Sabiduría inició la educación de niños sordos, la LSC ha posibilitado que hoy no todos los sordos vayan a instituciones especiales cuando se trata de estudiar.
En Bogotá 347 estudiantes de educación media y básica se valen de 21 intérpretes para seguir sus cursos sin mayores inconvenientes. Y se espera que con la gramática algunos profesores amplíen su formación para educar a un colectivo más amplio y heterogéneo que incluya a los sordos.
Asi, los estudiantes con discapacidades auditivas pueden presentar en el transcurso de sus estudios exámenes normales y pueden vincularse a la educación regular desde los niveles básicos hasta los universitarios, con el mismo nivel de permanencia del resto de la población estudiantil.
Y se concibe la LSC como una lengua propia se ayudará a los sordos a la hora de comunicarse con sus padres, de desarrollar capacidades cognitivas durante la infancia y de adquirir conocimientos sobre el entorno y de comunicar integralmente con el mundo circundante, explica Plaza.
Agrega que en el futuro la LSC ayudará a que los sordos asistan a las universidades. Este año se graduaron cuatro licenciadas en educación preescolar en la Universidad de San Buenaventura de Bogotá. Todas manejan la LSC.
Oviedo dice que la LSC tiene similitudes con la lengua de señas de Francia, al contrario de la venezolana, que se aproxima más a la española, o a la de Argentina que se parece mucho a la lengua de señas de Italia. Esta situación obedece al origen de las personas que comenzaron a enseñar la lengua de señas en cada país de América Latina, que por lo general llegaron del viejo continente.
Su libro, editado por el Insor y la escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del valle, deja ver que no hay peor sordo que el que no quiere oír y que, como mostraba la película homónima de hace unos años, los sordos no son hijos de un Dios menor.
Diccionario de Lengua de señas.
Además de la gramática hay otra noticia para los limitados auditivos de Colombia.El departamento de lexicografía del Instituto Caro y Cuervo espera terminar en diciembre próximo el Diccionario de la lengua de señas colombiana, destinado a profesores, familiares de personas sordas o sordos que estén en la capacidad de leer.
El diccionario incluirá unas 1.200 señas. Y junto a ellas y a su dibujo correspondiente, irá su definición, así como un ejemplo tomado del discurso real de los sordos. Además, una descripción en palabras de la manera cómo se realiza la seña.
Según María Clara Hernández, directora científica del proyecto, se quiere contribuir al estudio de una lengua que ha sido desconocida por mucho tiempo y que tiene tanto valor e importancia como el español mismo.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
21 de octubre de 2001
Autor
ALVARO DUQUE SOTO/Redactor de EL TIEMPO